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Bancos, Aseguradoras y AFP: Las diferencias a la hora de abrir un APV

La alta rentabilidad de las AFP es innegable, pero en la práctica ha quedado demostrado que la cotización obligatoria no alcanza para lograr una pensión acorde a los ingresos obtenidos durante la vida laboral. Para poder conseguir una buena tasa de reemplazo, el pilar voluntario es de gran importancia. Por esta razón, es fundamental crear a tiempo una estrategia de ahorro.

El Ahorro Previsional Voluntario (APV) es un mecanismo que permite a los cotizantes en una AFP, dependientes o independientes, ahorrar un monto extra mensual a fin de mejorar su jubilación. Estas cuentas son inembargables, el dinero puede ser retirado en cualquier momento y están sujetas a dos regímenes de beneficios tributarios.

El Régimen A o de bonificación estatal consiste en un aporte anual de un 15% de lo ahorrado y se recomienda para depósitos menores a 66 UTM anuales. El Régimen B o de rebaja tributaria, es una atractiva opción para quienes realizan un ahorro superior a 66 UTM anuales.

Según Ricardo Ramírez, Gerente de Inversiones de la Consultora Previsional, Financiera y Tributaria, Alfredo Cruz y Cía.: «Quien hace un aporte de $100 por el régimen B de la AFP, recibe un beneficio tributario de $40. Si al año siguiente ese mismo ahorrante no tributa, puede retirar el monto ahorrado con un castigo mínimo. Si el castigo es de 5%, rentaste un 35% sin hacer nada».

Según datos de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), alrededor de dos tercios del total de cuentas de APV se encuentran en las AFP. Esto se explica en parte porque para los cotizantes es más fácil abrir su cuenta de APV en la misma institución en la que realizan sus cotizaciones obligatorias.

Además, las comisiones por administrar las cuentas de APV son incluso más bajas que las que cobran por las de ahorro obligatorio, sin importar el fondo en el que se tenga el dinero. Si bien la diversificación de fondos tiene los mismos riesgos de las cuentas obligatorias, al igual que estas, ha demostrado ser muy rentable a largo plazo.

Algo similar ocurre con las cuentas de APV que se contratan en los Bancos. Sus comisiones son un poco más altas que en las AFP, pero los clientes las prefieren por la comodidad de contratar un instrumento de ahorro en la misma entidad en la que son clientes. Al igual que en el caso de las AFP esta opción es más económica para quienes están ingresando en el mercado laboral y recién empiezan a conocer los diversos instrumentos de ahorro.

Para quienes llevan algunos años cotizando, han consolidado su capacidad de ahorro y son capaces de establecer su perfil riesgo, las inversiones en fondos balanceados que ofrecen las Administradoras de Fondos Mutuos (AGF) son una interesante alternativa.

Éstas combinan instrumentos de renta fija y variable, con la posibilidad de seleccionar directamente alternativas específicas de fondos para cada mercado, pasando de uno a otro según sea necesario. Esa es la gran diferencia con las AFP, pues éstas deben diversificar sus inversiones y no pueden abandonar un mercado. Este dinamismo es lo que permitió a los fondos mutuos de renta variable internacional rentar un 162,3% durante el período 2012-2016, más del doble que el multifondo más rentable de las AFP.

Por su parte las aseguradoras ofrecen APV asociados a una póliza de seguro. Debido a los costos de cobertura la rentabilidad inicial es baja, pero a largo plazo este déficit se restituye. Esta opción es más conveniente para personas con mayor patrimonio:

«Si tomas una póliza con cobertura de 50 UF o de 100 UF, eso de poco le va a servir a tu familia; mejor ahorrar la plata de la prima. Los seguros tienen que cubrir sobre 1.000 o 1.200 UF para que sean convenientes», explica Ricardo Ramírez, Gerente de Inversiones, Consultora Previsional, Financiera y Tributaria, Alfredo Cruz y Cía.

Tan crítico como el monto que se destina para el pilar voluntario es el tiempo que tienen los fondos para obtener rentabilidad. Un incremento de un 1% permanente en el ahorro mensual, puede llegar a tener un impacto de un 10% en el monto final de la jubilación. Por eso la información actualizada es fundamental para no confundirse entre tantas opciones y poder lograr la meta de ahorro propuesta.

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