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40 Horas ¿O no? Estamos haciendo la pregunta equivocada

A lo largo de mi vida y carrera he tenido que mudarme de país un par de veces… Contando 2 mudanzas por país (la llegada y salida), han sido nada más y nada menos que 22 mudanzas y 11 países, de hecho, soy Belga de origen y pase toda mi vida trabajando en startups de tecnología y multinacionales como Pepsi y Google, durante esta locura que ha sido mi vida he vivido en 5 estados en EEUU (incluyendo 10 años en la mecca del mundo tecnológico, Silicon Valley), México, Brasil, Singapur, Francia, Bélgica, España, el Reino Unido y Suecia. 

Por lo cual muchas veces la gente me pregunta: “Cuál país te ha gustado más? Porque?”

¿Y sabes lo que les digo? “Chile”

“¿Y por qué Chile?” preguntan. La verdad es que me gusta la cultura latina, me gusta la proximidad al mar y a las montañas, me gusta la calidad de vida y el hecho que, de cierta forma, Chile tiene el modernismo y cierta orientación profesional similar a EEUU. 

Pero… ¿Sabes lo que no me gusta en Chile? Los horarios… Que la gente y mis clientes de coaching incluso, trabajan muchas horas. Según la OECD Chile es el quinto país, junto con Rusia, ¡dónde se trabajan más horas!, de hecho, según el mismo estudio en Chile ¡Se trabajan más horas que en EEUU! 

No me mal entiendas… Me levanto todos los días a las 5am para hacer meditación y ciclismo y trabajo casi hasta que me duermo (a las 10:00pm). Si, tengo días largo, pero soy empresario y tengo mi propio negocio, llegue a Chile hace un año y quería trabajar por mi propia cuenta pero no tenía contactos ni socios, así que como muchos inmigrantes, tuve que empezar de cero y esto es lo que uno tiene que hacer como emprendedor.

Recién contrate mi primer empleado: Un joven Venezolano que llegó a Chile hace un mes y ¿Sabes lo que tuve que enfrentar por primera vez? Sus horarios, y a pesar de ser emprendedor y a pesar de saber lo duro que tenemos que trabajar, siempre le digo lo mismo:

“No trabajes los fines de semana.”

“Intenta dormir por lo menos 7-8 horas por noche.”

“Haz deporte.”

“Come bien.”

“No te quedas en la oficina solo porque estoy yo.”  (de hecho siempre salgo antes de las 7pm).

¿Por qué?

Porque trabajé 14 horas a la semana, trabajé los fines de semana en Google y startups, dejé que mi carrera y trabajo me comiera la vida, el “éxito” para mí, como para muchos, era ganar más dinero, tener un mejor puesto y construir en negocio que pudiese llegar a valer mil millones de dólares. 

Y casi lo perdí todo (cuando vivía en Silicon Valley trabajando en startups). Mi señora se fue, mis pequeños comentaban con tristeza que “mi papá está siempre trabajando” y cuando me pelee con mi joven jefe de 30 años en el startup dónde trabajaba como Chief Marketing Officer (CMO) me terminaron echando. 

¿Y sabes que? ¡Fue lo mejor que me podía haber pasado! Porque a partir de allí, cambió todo. 

A partir de allí sabía que tenía que pedir ayuda de alguien para cambiar mi perspectiva, para ayudarme a entender realmente qué era importante en mi vida y cómo hacer uso del activo más precioso que tenemos en nuestras vidas: Nuestro tiempo.

Y una de las cosas más importantes que aprendí durante los 9 meses que trabajé con mi coach y que empecé, lentamente, día tras día a rearmar el caos que era mi vida, es que en la vida no sirve trabajar más horas si no sabes cual es tu objetivo final. Muchas personas creen que al trabajar más van a tener más éxito, más fama, más dinero, más respeto, más estatus social.  Pero, al igual que me pasó a mí, nunca se han detenido a preguntar: “¿Qué es lo que realmente quiero en mi vida?”, “¿Qué es lo más importante?”

La gente me pregunta: “¿Porque te viniste a Chile?” 

Y la respuesta es fácil: “Vine porque mi ex es Chilena y ella quería una mejor vida para nuestros hijos, yo vine para estar cerca de ellos y para apoyarlos.”  Vine porque gracias a mis fracasos y al trabajo que realicé con el coaching finalmente me di cuenta de qué es lo que era importante, no es la plata, no es el éxito, no es el estatus, no es crear una mega empresa…Lo que importa son mis valores y mis hijos.

¿Qué tiene que ver todo esto con el debate de los 35 horas?

Porque quizás la pregunta no es “cuántas horas” trabajamos.  Las preguntas deben ser:

“¿Para qué trabajamos?, ¿Cuál es nuestro objetivo final?”

“¿Qué tipo de país queremos tener?”

“¿Cómo medimos el “éxito” a nivel individual?”

“¿Cómo medimos el “éxito” como país?”

A pesar que no gano lo que ganaba como director de marketing de Google play en EEUU, hoy me considero una persona mucho más feliz y mucho más sana. 

Tengo un propósito personal claro y un trabajo que me llena.

Hago meditación todos los días.

Hago deporte todos los días.

Trabajo poco los fines de semana.

Tengo amigos.

Tengo familia.

Como de forma saludable.

Duermo 7 horas por noche.

Tengo un equilibrio personal porque logro hacer casi todo lo que deseo y tengo un trabajo con sentido y propósito ayudando a los demás.

Pero volviendo al tema de la jornada laboral en Chile, en mi humilde opinión no creo que se trata tanto de las horas absolutas que trabajan los Chilenos, sino de qué son capaces de hacer con estas horas. En Silicon Valley también lo viví con emprendedores que trabajan +80 horas por semana, se estaban matando. 

Al trabajar tantas horas no descansaban, al no descansar llegaban cansados al trabajo, al llegar cansados cometen errores en su trabajo, al cometer errores tenían que hacer las cosas 2-3 veces en vez de una sola, y por supuesto, volvían a dormir menos y comer chatarra, y el ciclo se repetía.

Yo no soy Chileno y solo llevo un año viviendo en este lindo país pero lo que sí sé, por experiencia personal, es que trabajar más duro y más horas sin claridad de por qué hacemos lo que hacemos no es el camino a la felicidad ni a la satisfacción personal.

Según la pirámide de Maslow, el famoso psicólogo Austriaco, todos los seres humanos tenemos necesidades que se resumen en lo siguiente:

Visto de esta perspectiva, cada país y cada gobierno no se debería preocupar tanto por el PIB y por el crecimiento económico sino en el bienestar de sus ciudadanos. 

Visto de esta perspectiva la pregunta no es “¿Cuántas horas deberíamos trabajar?” La pregunta es ¿Qué vamos a hacer con estas horas extras que tenemos?Más precisamente en el caso de Chile podríamos preguntarnos:

“¿Cómo podemos aprovechar estas horas extras para solucionar el problema de obesidad en Chile ya que el país es el segundo país con mayor obesidad (34.4%) después de EEUU según el OECD?”

O “¿Cómo vamos a enfrentar el problema de endeudamiento de los Chilenos dado que el stock de deuda que presentan las familias equivale al 73,5% del ingreso disponible según el Banco Central?”

Para mi y para mi empleado está claro por qué queremos trabajar menos horas, queremos tener un balance en nuestras vidas y sabemos que nuestra productividad aumenta cuando hacemos deporte, meditación, dormimos bien y comemos sano. 

Ahora imagínense las posibilidades si empresarios y empresas pudiesen incentivar a sus trabajadores y llevar vidas más balanceadas y sanas… ¡Los beneficios podrían ser sorprendentes! Pero para llegar a ello, no solo se trata de recortar horas, se trata de cambiar nuestra forma de pensar y de invertir en el bienestar de nuestra gente para que lleven una vida más balanceada. 

Lo contrario: trabajar más horas, sin una razón clara de por qué lo hacemos, para estar potencialmente menos sanos y más endeudados, no es un camino a la felicidad y esto no es ni un tema Chileno, Belga ni Americano, esto es un humano. 

En resumen, la pregunta no es “si tenemos que trabajar menos horas”.  La pregunta es “¿qué haremos con estas horas extras para llevar una vida más sana y balanceada?.” 

Patrick Mork

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