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El emprendimiento femenino en Chile: la clave para reducir las desigualdades

Si hacemos historia, uno de los grandes motivos que ha ayudado a mejorar la igualdad entre ambos sexos ha sido la incorporación de las mujeres al trabajo.

Sin embargo, en muchos casos todavía ellas tienen menor acceso a puestos directivos o no ganan los mismos sueldos que ellos, por eso se está extendiendo más el emprendimiento femenino, al permitir a las mujeres empoderarse y ser “sus propias jefas”.

Pero… ¿Cómo está el emprendimiento femenino en nuestro país? ¿Cómo podría seguir fomentándose y cuál es su importancia para reducir la brecha de género?

Motivos de este crecimiento

Según los datos entregados por el reporte Global Entrepreneurship Monitor Mujeres y Actividad Emprendedora en Chile, éstas aumentaron de un 10% a un 48% en el periodo de 2016-2017 y la tasa de emprendimiento en etapas iniciales pasó desde un 8% a un 22%.

¿A qué se debe este crecimiento?

La Presidenta de la Asech, Alejandra Mustakis, explica que este crecimiento tiene directa relación con las iniciativas de los últimos años, muchas de ellas con un foco específico en mujeres.

Y es que el emprendimiento puede ser una puerta de entrada para que las mujeres participen en el mundo laboral al permitirlas equilibrar la vida familiar con el trabajo.

Alejandra Mustakis, Presidenta de ASECH Chile

“Hoy nos encontramos con fondos, concursos y programas de capacitación que buscan además de impulsar a las emprendedoras, apoyarlas y prepararlas en apuestas que vayan más allá de los rubros tradicionales como lo son la gastronomía y el vestuario”, agrega Mustakis.

Para ella un factor que también ha sido determinante es la inspiración y el ejemplo. Es de gran ayuda que cada vez sean más los casos de mujeres que están siendo exitosas con sus proyectos, sus empresas y que estén liderando organizaciones y entidades vinculadas al emprendimiento. 

La importancia de este emprendimiento

Si hacemos historia uno de los grandes motivos que ha ayudado a mejorar la igualdad entre ambos sexos ha sido la incorporación de las mujeres al trabajo. La emancipación femenina, que comenzó en el siglo pasado, les concedió independencia económica, mayor libertad y la conciencia de que podían valerse por sí mismas.

La economista feminista Catalina Valencia explica cómo todavía en Chile las mujeres deben hacerse cargo del trabajo asalariado que concibe como “arcaico” y “patriarcal”. Por ejemplo, en la mayoría de los casos son ellas quienes se hacen cargo de los hijos, de familiares con situación de dependencia y de las tareas domésticas.

Por eso, cada vez más mujeres buscan otras forma de generar ingresos que no sean las tradicionales para poder compatibilizar con todas estas labores. Así, al crear sus propios negocios, las mujeres pueden flexibilizar mejor sus tiempos y obtener mayor autonomía.

También generar sus propios ingresos se torna clave para poder salir de círculos de violencia familiar a los que muchos estaban atadas por una dependencia económica de sus parejas. En estos casos el emprendimiento femenino se convierte en una puerta de escape a las agresiones.

Políticas para el futuro

Para acabar es importante señalar que en los últimos años la brecha de género en torno al emprendimiento se ha reducido notablemente y actualmente podemos encontrar 7 mujeres emprendedoras por cada 10 hombres. Pero todavía queda mucho que hacer.

Para la directora de Mujeres Emprendedoras, Johanna Reyes, en Chile se está haciendo un buen trabajo pero no se está potenciando el segmento específico de las mujeres, ya que probablemente son dueñas de casa, dependientes o madres solteras quienes quieren emprender, por eso se necesitan medidas específicas para ayudarlas.

Por ejemplo, se debería crear una sala cuna para mujeres emprendedoras y emparejar la cancha en el tema financiero, ya que cuando las mujeres piden un crédito comercial tienen tasas mucho más altas que los hombres y acaban pagando un 17% más, además de que siempre las prestan menos aunque esté demostrado que son mejores pagadoras.

También habla de la importancia de establecer públicas que permitan una verdadera complementariedad, como igualar los costos de la maternidad descontando a ellos también de su salud obligatoriamente, repartiendo así la responsabilidad entre ambos.

En definitiva, sólo con políticas públicas adecuadas, la labor de las asociaciones feministas y una fuerte conciencia social se podrá seguir fomentando el emprendimiento femenino en Chile para lograr acabar por fin con la brecha de género que todavía afecta a miles de mujeres.

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