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Carolina Echenique: La emprendora detrás de Tika

No son solo papas fritas, son Tikas. Es un nuevo concepto en snacks que vino a abrir otro nicho en esta industria dominada por transnacionales.

¿Su diferencia? Son 100% naturales, artesanales, innovadoras, premiadas y exquisitas. La creadora de esta colorida idea nos cuenta lo que es posible lograr con instinto y pasión.

Es ingeniera agrónoma y especialista en biología. Su nombre comenzó a hacerse conocido en la industria de los alimentos cuando en 2010 fue  la ganadora del premio “Joven Emprendedora”, otorgado por la organización de Mujeres Empresarias. Logró una proeza muy poco frecuente en el mundo emprendedor: con solo 34 años, consiguió que su marca Tikachips -el primer snack hecho a partir de tubérculos nativos- se posicionara en más de 90 puntos de venta en el país y que su empresa facturara $40 millones a menos de un año de su puesta en marcha.

Todo esto ocurría justo transcurridos 12 meses desde que ella comenzara en el garaje de su casa, artesanalmente, a crear chips caseros de múltiples colores con los vegetales que estaban en su cabeza, porque todo partió inspirado por un sueño.

Llueven chips

Parece una historia irreal, y si bien en cierto modo lo es, es el ejemplo perfecto de que los sueños se pueden hacer realidad. En este caso, no solo así fue, sino que además, a partir de él, se ha expandido un mercado que hasta hace muy poco estaba restringido solo a grandes productores.

¿Cómo entras a la industria de los snacks?
Tuve un sueño medio loco donde me caían del cielo papitas de colores. Yo las podía tocar y al hacerlo, me daba cuenta de que ese color intenso era por los vegetales. Esa idea comenzó a obsesionarme. Estuve mucho tiempo haciendo pruebas en mi casa de manera muy artesanal.

Me demoré un año exacto desde que tuve esta inspiración hasta que el producto estuvo en mis manos, listo para comercializarse.

¿Todo lo hiciste desde cero y sola?
Partí sola. Empecé a buscar proveedores por todo Chile que pudieran aportarme con lo que necesitaba y monté un pequeño laboratorio en casa para hacer las pruebas con todos los vegetales que te puedas imaginar.

Pedí ayuda a mi cuñado publicista para pensar los envases y luego para fabricarlos me asesoró alguien que entendía mucho de diseño. Empecé a aprender y a empaparme del mundo de los alimentos, las máquinas necesarias para instalar una pequeña fábrica, los aceites y las certificaciones. Cuando tuve el producto listo, partí a visitar a 15 clientes potenciales y al día siguiente tenía 13 órdenes de compra.

¿Cuál fue tu plataforma de venta inicial?
Comenzamos en tiendas gourmet, en negocios chiquititos especializados, en hoteles 5 estrellas, en bares innovadores, en restoranes, etc. Recurrimos a todas las empresas que pudieran interesarse por un producto elaborado con insumos de primera calidad, hechos a mano y sin colorantes, ni sodio.

¿Cómo evolucionó el negocio?
Tras 5 o 6 meses de entrar al mercado me asocié con Rodrigo Gutiérrez, un primo de mi esposo, y él se hizo cargo de la gestión. El mercado nos recibió muy bien y tuvimos que crecer rápidamente porque nos pedían más y más productos, y debíamos responder a la demanda. Por fin aceptamos entrar a algunas empresas de retail, porque ya podíamos aumentar la producción. También se sumó nuestro actual gerente comercial, Matías Mingo.

Hoy, nuestra planta en Quilicura cuent acon 3.000 m2, somos 100 personas las que trabajamos en la empresa, más todos los productores agrícolas a quienes damos empleo indirecto.

¿Cuánto han crecido en cifras desde la partida y qué porcentaje del mercado ocupan?
Del 2010 al 2011 crecimos a tasas del 500% y comparando los mismos meses del 2011 con los de este año, estamos con crecimientos superiores al 400%. Con respecto al mercado, actualmente ocupamos casi un 7%, pero compitiendo con marcas monstruosas, todas ellas internacionales.

Mi Lado V2

Del garaje al mundo

Entiendo que partieron con números azules desde el principio. Pero, ¿fue todo tan fácil como parece?
Yo te diría que no hubo nada fácil. Recibí oposición por todos lados, desde algunas personas de mi familia hasta el aparataje estatal. Como el producto costaba mucho más del doble que las papas existentes en el mercado, ese era un problema que debía superar.

¿Qué características debe tener una persona decidida a avanzar con su negocio?
En mi caso, nunca acepté un “no” por respuesta. Nunca fui negativa.

Tengo una personalidad fuerte y soy porfiada. Pero cuando armas tu propio negocio, las batallas por conseguir permisos, cumplir normativas y trámites tributarios, se dan todos los días, porque todavía somos chicos. Aunque vendamos miles de unidades al mes, seguimos siendo una empresa pequeña.

¿El camino del emprendedor es muy accidentado?
Creo que hay cosas que cuestan mucho ,pero nosotros fuimos afortunados, porque una importante empresa de retail me golpeó 2 veces la puerta para que trabajara con ellos. La primera vez fue imposible porque no tenía producción ni espaldas para embarcarme en algo tan grande.

¿Cómo sorteaste esas dificultades?
Yo me enfocaba en las soluciones y trataba de resolver los problemas que iba encontrando, porque nuestra forma de ser como país, es más de negociar que de buscar un plan B. No me iba para la casa al primer “no” que me encontraba.

Tuvimos que traer maquinarias de fuera, al igual que los aceites, para lograr la calidad que buscábamos y todo eso implica inconvenientes.

Pero el crecimiento hoy les ha permitido incluso exportar…
Nuestros productos hoy se exportan a 20 países. Estamos en Europa, Asia y América del Norte, pero sigue siendo bajo, solo el 20% de la venta en Chile.

¿A dónde apuntan las proyecciones de Tika?
Queremos buscar la forma de bajar nuestros costos para llegar a un segmento más masivo. Queremos que Tika llegue a cada kiosko del país y para lograrlo la logística será nuestro gran desafío. Además, pensamos dedicar más energía a las exportaciones. Nos ha ido increíble y la explotación del mercado internacional  nos ofrece un tremendo potencial.

¿Y no has vuelto a tener otra idea inspiradora?
Sí, ahora estoy entrando a otro mercado.
Junto a Juan Liempe, tenemos una chocolatería: “Moulie, maison du chocolat”, ubicadas en Vitacura y en el Parque Arauco. Los productos son 100% de origen belga, con diferentes concentraciones de cacao que van de 41% a 81%. También tenemos opciones para personas con intolerancias alimentarias y para la población diabética, y muy pronto, para los celíacos e intolerantes al gluten.

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