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Emprendedores reciclan colillas de cigarro para ayudar a descontaminar

Tres jóvenes apostaron por el reciclaje y la revalorización, a partir de la recuperación de acetato de celulosa, para transformar la materia prima recuperada en productos y tecnologías de alto valor agregado.

El proyecto Imeko, conformado por la químico industrial Valery Rodríguez; el estudiante de doctorado en Ciencias mención Química, Germán Brito; y la ingeniero comercial Jennifer Araya, ganó un concurso de la Dirección de Innovación y Emprendimiento 2018 de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados (VRIEA) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), en la categoría “Prototipo innovador”.

Estos tres emprendedores abordaron una problemática dura y real, recolectando, transformando y revalorizando las colillas de cigarro que contaminan el medio ambiente.

“De los 15 mil millones de cigarros que se consumen diariamente en el mundo, el 70 % termina como desperdicio en las calles, lo que genera que más del 40% de los objetos recolectados en actividades de limpieza costera y urbana sean colillas de cigarro. Cada una de estas colillas contiene más de 7 mil compuestos químicos tóxicos que se traducen en una grave amenaza para los distintos ecosistemas.

En Imeko transformamos este problema en una oportunidad. Donde muchos ven simple basura, nosotros vemos una materia prima”, explica Jennifer Araya.

Los jóvenes detrás de Imeko lograron revalorizar el residuo de las colillas, recuperando acetato de celulosa, un material altamente valorado en el mercado.

De esta manera, esperan crear una nueva industria de reciclaje a nivel nacional y mundial, para contribuir en la disminución de la excesiva cantidad de colillas de cigarro que se encuentra en las calles y, con esto, mitigar los efectos contaminantes.

El 70 % de una colilla puede ser reciclado, mientras que el 30 % restante se desecha, lo que corresponde a papel, restos de ceniza y tabaco, detalla la socia fundadora de Imeko, que no descarta -a corto plazo- reciclar el papel, para que el material que se descarte sea mínimo.

Upcycling en tres pasos

Upcycling es el proceso de transformación de materiales de desecho en otros, algo así como una reutilización creativa, que Imeko divide en tres etapas: la primera, corresponde a la recolección, que se hace mediante la instalación de contenedores en sectores estratégicos de la ciudad, para que la población pueda depositar sus colillas; la segunda, se vincula al procesamiento de las colillas, que son lavadas para eliminar sus  componentes tóxicos y disponer de la nueva materia prima para su transformación; y la tercera es la transformación, donde el plástico generado es convertido en productos sustentables y de alto valor agregado.

“La primera línea en la que estamos trabajando, se enmarca dentro del mundo del ´Eco Design´. Lo que hacemos es diseñar y fabricar objetos que tienen una larga vida útil, como posavasos, ceniceros, lámparas, artículos de escritorio y jardinería, entre otros. Estamos trabajando fuertemente en esta etapa”, comenta Jennifer Araya. Para la fabricación de un set de seis posavasos, por ejemplo, se requieren alrededor de 300 colillas de cigarro, es decir, 300 desechos menos en el medioambiente. El extracto de todos los compuestos tóxicos que son retirados de las colillas se reduce a su volumen mínimo para disponerse como un residuo líquido peligroso que recogen empresas especializadas.

Imeko no sólo es I+D. El nombre con el que Valery, Germán y Jennifer bautizaron el proyecto tiene mucho de ciencia, ya que Meko es la abreviatura de metil etil cetoxima, que es el acetato de celulosa. Una buena combinación para el “upcycling” o la transformación que genera valor.

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