miércoles , agosto 3 2022

Desaceleración y emprendimiento ¿enemigos o aliados?

Por Mike Yorston, Director Ejecutivo UDD Ventures.

En tiempos de desaceleración, como los que vive el país, las personas ene­migas del riesgo se van a la segura y posponen o suprimen sus deseos de emprender. Sin embargo, otros visiona­rios ven en la coyuntura una oportunidad.

El emprendimiento, para quienes lo llevan en el ADN, es contra cíclico. Si bien en tiempos de desaceleración se contrae la demanda, también esta detona desempleo y baja la in­versión en innovación, lo que genera buenas oportunidades de irrumpir en los mercados con nuevos productos y servicios que satis­fagan necesidades de una manera diferente.

Hay casos a gran escala que han seguido este modelo. Empresas como IMB, General Electric y Uber han proliferado en épocas de crisis económica. Como demuestran estos grandes referentes, un bajón puede ser un gran momento para crear una empresa que perdure en el tiempo, y aquí van 5 razones:

La primera, es que mucha gente hábil pierde el trabajo durante una recesión y le puede costar encontrar rápidamente una buena alternativa, por lo que baja el costo de opor­tunidad de emprender. Por lo mismo, tam­bién es más fácil dar con los colaboradores claves para sacar adelante la idea, lo que en tiempos de bonanza podría ser mucho más costoso o imposible.

La segunda es la disminución en el costo de varios insumos y servicios debido a la menor demanda, haciéndolos más acce­sibles para el presupuesto limitado de un emprendimiento.

La tercera, es que los potenciales clientes estarán más abiertos a probar productos o servicios que les ayuden a bajar sus costos, lo que en tiempos de vacas gordas puede no tener tanta importancia.

La cuarta es que levantar capital puede ser más fácil. Por un lado, el Gobierno impulsa políticas contra-cíclicas lo que incluye fi­nanciamiento para innovación y emprendi­miento, y por otro, los inversionistas privados se abren a considerar alternativas menos convencionales, ya que la rentabilidad que obtienen de sus activos más tradicionales (como acciones e inmuebles) cae junto con la economía y -por lo tanto- andan en busca de mejores retornos.

Por último, cabe recordar que todo empren­dimiento requiere un tiempo de desarrollo y puesta en marcha que fácilmente puede to­mar más de 1 año. Por lo tanto, empezar este proceso durante una desaceleración puede dejarlo en posición óptima para crecer cuan­do la economía repunte.

Si eres uno de los afectados por la situación país y estás pensando qué hacer con tu vida, puede ser una excelente opción desempol­var esa idea que vienes dando vuelta y lanzar­te a la piscina. ¡Después puede ser muy tarde!

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