miércoles , agosto 3 2022

Manuel Diez: “A los 75 años se puede seguir aportando desde la sabiduría de la experiencia”

El fundador de Supermercados Diez formó su empresa con base en el esfuerzo y el amor por lo que hace. Con 50 años de vida, su negocio cuenta con 4 sucursales en el sector oriente de Santiago.

La historia del creador de Supermercado Diez es una de esfuerzo y perseverancia. Fue en 1960 cuando Manuel Diez llegó a Chile proveniente desde España, con el sueño de fundar su propio ne­gocio y reunirse con su familia, que años antes había emigrado del viejo continente tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil española, en busca de un futuro mejor.

Proveniente de un pueblo llamado Ortigosa de Cameros, ubicado en la región de La Rioja, Manuel llegó junto a sus padres, Gregoria y Marcelino. En Santiago, se reunieron con sus 3 hermanos ma­yores que habían llegado antes a Chile junto a otros familiares. Desde su llegada -y por 5 años- trabajó en el negocio que uno de sus tíos había instalado en Estación Central. Ahí, según cuenta, aprendió mucho de comercio. Pero fue en 1967 cuando dio el paso que inició su aspiración de independencia: junto a su padre, instalaron un almacén en Providencia, en el que comercializaban abarrotes de todo tipo. “Era el tiempo donde el aceite se vendía por litro y el azúcar se pesaba”, recuerda el empresario.

Tras 7 años, en 1974, decidió enfocar su negocio en la venta de li­cores. En ese momento existían empresas de mayor tamaño que hacían muy difícil el crecimiento en el rubro, por lo que comenza­ron a ofrecer vinos con pioneras ofertas que atrajeron a numero­sos clientes.

“Instalamos avisos que decían “por 12 botellas, compre más bara­to”, con lo que comenzó el boom de la venta con un éxito tremen­do. En esos años, cuando existía el retorno de la botella de vinos, los autos venían con la maleta llena de ellas”, rememora. De eso han pasado 50 años, los mismos en los que Supermercados Diez ha experimentado un crecimiento que actualmente le permite contar con 4 sucursales en el sector oriente de Santiago, en las que vende licores provenientes de distintos lugares del mundo y vinos de las más reconocidas marcas del mercado. Adicional­mente, dispone de un sistema de ventas online y despacho gratis a domicilio.

¿La clave? La atención personalizada que imprimen en cada ven­ta ha sido fundamental para alcanzar el éxito. “Nuestra finalidad es que todas las personas que entran al local, compren una o 100 botellas, se vayan contentas”, asegura el fundador de Supermer­cados Diez. Pero no es lo único. Manuel es un convencido de que el fruto llega con esfuerzo, trabajo, sacrificio, constancia y per­severancia. Todos, conceptos que conoce de cerca. De hecho, durante muchos años, trabajó de domingo a domingo, 16 horas diarias.

Hoy, a sus 75 años y lejos de lo que podría creerse, Manuel tie­ne energía para rato. “Pienso que el ser humano está hecho para pensar, para seguir aportando y aunque a esta edad uno no tie­ne la misma vitalidad con la que cuenta a los 30, se puede seguir siendo un aporte en base a la sabiduría que la experiencia de tra­bajo entrega”, asegura.

Tal como lo ha hecho durante toda su vida, el empresario cree en el orden financiero como la mejor manera de controlar los ingre­sos. Al mismo tiempo, se ha preocupado de ahorrar para planifi­car su futuro. En este sentido, considera que es fundamental gas­tar menos de lo que se tiene. Con eso, “te encuentras con que el saco está lleno porque he tratado siempre de llenarlo y no vaciar­lo. Ahí está la clave. Por lo mismo, considero fundamental prepa­rarse durante el tiempo de las vacas gordas. Economizar, invertir, ahorrar y planificar”, afirma y agrega que “una vez escuché a un señor decir que no hay mejor negocio en la vida que aquel en el que puedes administrar tus platas y tus ahorros. En mi caso, he invertido en negocios, en crecer de acuerdo a mis capacidades y en trabajar el capital al máximo”, puntualiza.

A pesar de su éxito, el fundador de Supermercados Diez es un hombre sencillo y moderado a la hora de seguir creciendo. “Lo más importante es mirar para atrás y no para adelante, porque de otra manera no existe conformidad y la ambición no tiene límite”, concluye.

Actualmente, Manuel sigue imprimiendo el sello familiar con el que nació su emprendimiento, que hoy se consolida en el sector oriente de la capital, pues 3 de sus 4 hijos forman parte de su em­presa, modelo con el que quiere seguir construyendo la historia de este negocio que es el sueño de su vida.

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