martes , octubre 25 2022

Carmen Gloria Arroyo: «Mi gran apuesta son los seguros»

Han pasado 11 años desde que comenzó “La Jueza”; progra­ma que hizo conocida a la abo­gada, Carmen Gloria Arroyo, en todo el país. Un tiempo largo para los estándares de la televisión, pero que se explica por la amplia cantidad de segui­dores que la ven todos los días en las 2 horas que dura su espacio en Chilevisión.

Pero este medio, sin embargo, nunca fue su objetivo. Se encontró con él por casualidad, cuando estaba cumpliendo el sueño de realizarse como abogada penalista, luego de un largo camino de esfuerzo, en el que, por la falta de recur­sos en su familia, estudió primero secre­tariado, técnico en seguros y traducción.Cuando se casó, su marido le ayudó a entrar a Derecho, profesión que siempre fue su prioridad.

Una vez titulada, comenzó a hacerse conocida entre los periodistas de tribu­nales, porque participó en 2 casos em­blemáticos y de alto interés público: se convirtió en la abogada de Gema Bueno, en el caso Spiniak, y de Rodrigo Orias, quien asesinó al padre Faustino Gazziero en la Catedral de Santiago.

Esta exposición hizo que la invitaran a programas de noticias y de actualidad, y cuando Chilevisión, Canal 13 y Mega co­menzaron a trabajar en un programa de juicios, al estilo del famoso “Caso Cerra­do”, de la doctora Ana María Polo, ella fue la candidata natural para los 3 canales.

Cuenta que la productora de Chilevisión fue la que más la persiguió, pero a ella no le interesaba. Se acababa de separar, estaba haciendo un posgrado y necesitaba urgen­temente un trabajo estable y remunerado, pues -hasta entonces- todas sus aparicio­nes televisivas habían sido gratuitas.

Pero cuando conoció el proyecto, decidió acep­tar, pensando en hacerlo por un par de años y dejarlo. Y se quedó con este canal porque le pareció que era el que le ofrecía mayor libertad de pensamiento y expre­sión. “Es que soy un poco díscola”, afirma.

De los 3 proyectos similares que se ini­ciaron en paralelo, solo permanece “La Jueza”. ¿A qué lo atribuyes?

Desde el principio, me interesó muchísimo cuidar lo que ya había ganado como abo­gado, entonces yo no lo iba a arriesgar por un programa de televisión que, para mí, en esa época, iba a ser temporal.

Entonces me preocupé de que los casos fueran reales y que tuvieran relevancia jurídica, no como en los otros programas donde se peleaban por un lápiz labial. No. Fami­lia, arriendos, temas legales…, no iba a ver tonteras, y no quería tongos ni actores.

Yo creo que ese apego a lo real nos dio credibilidad y nos fuimos ganando la con­fianza de la gente. Partimos muy humilde­mente, marcando bien poquito, en la cuer­da floja los primeros años, y de a poco nos hemos ido afirmando y creciendo, y estoy segura de que los televidentes valoran eso y mi pasión, para bien y para mal, porque eso genera detractores y simpatizantes.

¿Crees que tu programa ha sido un aporte para la gente?

Varios abogados de la Corporación de Asistencia Judicial me han dicho que la gente cambió la manera en la que llega a pedir ayuda. Hoy día llega diciendo: “quie­ro que me tramiten la posesión efectiva”, “quiero que me tramiten cuidado personal”, van con nombre y apellido, entendiendo qué es lo que necesitan hacer y por qué lo necesitan.

Hay un rol educativo del que nos sentimos súper orgullosos como equipo en materia legal, en transmitir los concep­tos legales, en dar a conocer las gestiones judiciales que son bien complejas y -no quiero que suene egocéntrico de parte del programa- pero de verdad hemos ayudado a que todos esos términos complejos que los abogados mantenían casi como una tradición, se utilicen de manera cotidiana.

¿De qué manera te preparas para el futuro?

El futuro es un tema que me preocupa harto y mientras más años pasan más me inquieta. Uno va viendo que esto no va a ser eterno, yo ya tengo 51 años. Cuando empecé a trabajar, como a los 18 o 19 años, estuve en AFP, lo normal de todo el mundo porque trabajé de secretaria y después de ejecutiva en una compañía de seguros, entonces era dependiente absoluta y la ley me obligaba a cotizar.

Cuando me casé, dejé de trabajar. Des­pués de divorciada, al reintegrarme al mundo laboral, al principio no estaba en nada, porque con suerte me alcanzaba para pagar las cuentas básicas, entonces no había ninguna posibilidad de cuidar mi pensión o de ahorrar.

Pero apenas pude, cuando se estabilizaron mis cuentas y empecé a salir de todos los “cachos”, mi opción fue sentarme a analizar con un asesor financiero, que es un abogado que trabaja conmigo hasta el día de hoy, y ver qué es lo que me daba mayor rentabilidad de acuerdo a los años que me quedaban de vida laboral, antes de obtener la jubila­ción. Y opté por los seguros en ese minu­to.

Tengo 2 con ahorro, pues mi decisión fue guardar lo máximo posible en ellos, porque si yo me moría al año 1, les daban cobertura a mis hijos, y si yo tenía una so­brevivencia, podía retirar ese dinero y vivir mis últimos años. Los he mantenido hasta el día de hoy.

¿No cotizas en AFP?

Sé que ahora va a ser obligatorio el tema de la AFP y lamentablemente por mi edad me va a aportar muy poco, porque si logro empezar a ahorrar por el tope hasta los 60 años, que es la jubilación de las mujeres, no alcanzo a juntar un fondo que me permita una jubilación decente, entonces hoy día mi gran apuesta son los seguros.

Y hace poco compré un bien raíz que también es una inversión importante para mis hijos, porque va ligada a un seguro de desgrava­men, entonces te protegen en caso de que te pase algo. Es una manera de invertir en patrimonio.

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