miércoles , agosto 3 2022

Doctor Valdés, cirujano plástico “Creo que en esta etapa, te dedicas a disfrutar en vez de ahorrar”

El destacado cirujano plástico divide su vida entre Chile y España y considera que el periodo de ahorro pasa por etapas a lo largo de la vida y que en el tema de sus inversiones ha actuado más por instinto que por consejos.

¿Por qué decidió invertir en sus propias clínicas acá en Santiago y en España? 

Después de egresar de la escuela de medicina fui a Brasil a especializarme en cirugía plástica y a los 26 años ya había terminado mi carrera y especialidad. Volví a Chile, específicamente a Antofagasta donde la infraestructura de las clínicas locales no me daba la posibilidad de crear como a mí me gustaba y decidí invertir y construir mi propia clínica que fuera acorde para mis pacientes. La construí al lado de la cordillera, camino a Farellones y desde el principio llamó la atención por su línea arquitectónica y su estética.

El tiempo repartido entre Chile y España, ha sido más que nada una evolución. La idea era básicamente estar en Europa, pero nunca conseguí, desligar de toda la actividad que había en Chile, porque tenía que controlar pacientes que había dejado operados en mi viaje anterior y cada vez que iba, aparecían nuevos pacientes que querían operarse y yo volvía a controlarlos, y así esta dinámica se fue perpetuando hasta el día de hoy.

¿Para abrir sus clínicas fue necesario solicitar créditos o asociarse con inversionistas  o pudo realizarlo con patrimonio propio?

Tenía ahorros que invertí completamente en la construcción, estética y decoración de la clínica. Claramente tuve que solicitar más recursos, pero nada que me dejase en bancarrota o con deudas millonarias.

Las cirugías estéticas y reparadoras arreglan profundamente el autoestima del paciente ¿Cuál es su sensación al ver a este paciente que muchas ves le ha cambiado la vida? ¿El Estado debiera hacerse cargo y cubrir estas cirugías en la población que no puede pagar su alto costo?

Lo que más te satisface es poder ayudar a una persona a cambiar su vida, mejorar su autoestima, lograr que sonría y se vuelva a sentir feliz con su cuerpo.

He tenido la fortuna de atender casos donde realmente la reconstrucción cambia la vida de esos pacientes que llevan años luchando con el miedo, la vergüenza, la discriminación y todo lo que ello conlleve.

Así que no hay sensación más que de felicidad, satisfacción por lo logrado y un enorme agradecimiento a la vida por la posibilidad de ayudar a la gente haciendo lo que más amo. 

Tratar los problemas de autoestima que tenga una persona por su aspecto, es tan importante como muchos otros tratamientos médicos. Incluso la OMS define la salud no solo como la ausencia de enfermedad, sino que agrega la sensación de bienestar personal que se les debe otorgar a las personas.

Si fuéramos estrictos con eso, efectivamente el estado debería subvencionar y facilitar si queremos calidad de vida, la vía para que todas las personas tengan acceso a este tipo de tratamientos.

Pero todo a su tiempo y yo no tengo ninguna duda que a medida que el país se vaya desarrollando, esto finalmente llegará.

¿Se considera una persona ahorradora?

He pasado por etapas de ahorro en mi juventud, para proyectos más grandes como una moto o un auto, para mi primer departamento y luego para construir mi clínica.

Pero uno va pasando esas etapas y te das cuenta que la vida es breve y cuando ya pasas la curva de los 50 tienes que disfrutar. No tengo ningún tipo de dolor para gastar una cantidad de dinero importante para disfrutar de un concierto, o vestirme como me gusta o invitar a mis hijos a un viaje que quizá después no tengamos la oportunidad de realizar.

En esta etapa de la vida te dedicas a disfrutar del día a día en vez de ahorrar y cuidar tu plata para una etapa que quizá nunca llegará.

¿Piensa en su vejez y en su jubilación?

La verdad es que pienso poco en la vejez, pues estoy demasiado ocupado en el presente. Lo que sí, le tengo miedo a la vejez y a la incapacidad que te da la vejez.

Una de las penas que me da de morirme, es no alcanzar a estudiar ni aprender todo lo que me hubiese gustado.

Aprender lo encuentro fascinante, hacerlo sobre todo más que pensar en mi jubilación propiamente tal, pienso en el tiempo que no tengo.

¿Ha necesitado asesoría en términos financieros o actúa por instinto?

Actúo por instinto o más bien por impulso. Actúo por gusto, me fijo mucho en las cosas estéticas, no saco tanto la cuenta de los resultados y eso se refleja en las clínicas en las que cualquier inversionista hubiese gastado la mitad en ellas.

Para mí el sitio de trabajo tiene que ser un sitio que yo disfrute visualmente también de forma intensa y es por eso que gasto más en ello, aunque sean menos rentables y eso ha sido también porque disfrutar para mí la vida, no es para después, cuando me jubile… sino que ahora, aun trabajando.

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