miércoles , agosto 3 2022

Análisis Nacional: ¿Dónde está el potencial económico?

La aspiración de que el país crezca a niveles altos y sostenibles requiere potenciar áreas vitales para el crecimiento en el mediano plazo. ¿Se puede lograr? Destacados economistas focalizan las materias que se deben priorizar para hacer de Chile un país desarrollado.

Lejos de repuntar, la economía en Chile sigue mostrando una desaceleración importante, con una proyección de crecimiento de 1,5% según lo informado por el Banco Central a comienzos de junio, previsión que fue recortada por el ente emisor por tercera vez consecutiva desde diciembre de 2016.

Con lo anterior, concuerda la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organismo que espera una expansión de 1,6% para 2017, con una recuperación mayor en 2018, llegando a un 2,8%; indicador que estaría apoyado por una mayor demanda externa y un alza en la inversión.

¿Cómo crecer?, ¿se puede alcanzar el desarrollo? Son las preguntas que rondan entre economistas, políticos y opinión pública. La necesidad de incrementar la productividad es una de las condicionantes que surgen al momento de responder a estas interrogantes, sin embargo el cómo no es fácil.

“Quienes sostienen que basta con bajar los impuestos y desregular, están haciendo una mala simplificación del problema”, enfatiza el Ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, quien agrega que “fomentar la diversificación de la economía, democratizar el emprendimiento y aumentar nuestro esfuerzo en innovación, apoyar la gestión y financiamiento de nuestras PYMES, mejorar la regulación y simplificar trámites, son todas respuestas de largo plazo, que requieren de un esfuerzo continuo”.

Felipe Céspedes, ex Ministro de Economía

El Ex Secretario de Estado comenta que con la finalidad de evitar que cada administración comience desde cero, el Gobierno estableció los Programas Estratégicos como parte de la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento 2014-2018, los que han sido construidos bajo colaboración público-privada-academia, priorizado sectores económicos de alto potencial y establecido acciones concretas para aprovechar las oportunidades.

“Si tenemos un sector minero tan relevante en nuestro país, con desafíos únicos en materia de minería subterránea, ¿por qué no aspiramos a exportar servicios y tecnología minera y no solo cobre? Si tenemos la más alta radiación solar en el mundo, ¿por qué no podemos transformarnos en los líderes mundiales en tecnología solar para alta radiación?

Si nuestros alimentos son ricos en componentes funcionales que mejoran la salud, ¿por qué no aspiramos a exportar una amplia variedad de alimentos y productos procesados? Si somos el mejor destino de turismo aventura en el mundo, ¿por qué no doblamos el gasto de los turistas que visitan nuestro país y lo llevamos al mismo nivel que Nueva Zelanda?”, comenta Luis Felipe Céspedes.

En este camino, las áreas minera, solar, turismo, alimentos saludables e industrias inteligentes son algunas de las que han estructurado una hoja de ruta, identificando desafíos y acciones claras de mejora de competitividad en el ámbito del desarrollo tecnológico, la innovación, mejora regulatoria y fortalecimiento de capital humano.

“Aspiramos a desarrollar una nueva estrategia exportadora, basada en el conocimiento. En solo estos sectores, esperamos aumentar las exportaciones en $20 mil millones de dólares al año 2025, un 30% más de nuestras exportaciones hoy”, asegura el ex Ministro.

En relación a ello, y en concreto, a través del nuevo Fondo de Inversiones Estratégicas se están financiando proyectos que buscan responder al desafío y en los que el sector público ha inyectado aportes cercanos a los $200 millones, mientras que los recursos privados alcanzan los US$1.000 millones.

“Este compromiso de recursos por parte de privados habla de una generación de emprendedores que no apela a bajas de impuesto o a la des-regulación para invertir; que no está en la búsqueda de posiciones ventajosas de mercado para explotar rentas, o de oportunidades para subir precios en forma abusiva. En cambio, es una generación que ve en la innovación, en la investigación, en el desarrollo del capital humano de sus trabajadores, la fuente de nuevos y mejores negocios”, subraya el ex titular de Economía.

Buena Educación

El asesor macroeconómico del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes UC), Juan Bravo, cree que si se quiere lograr un país con un PIB similar al de la naciones desarrolladas se debe ir más allá, pues “incluso si se revirtieran algunas reformas, se podría crecer un punto o un punto y medio más, pero se va a seguir avanzando poco. Por ello hay que pensar en el mediano plazo y los factores estructurales que determinan el crecimiento”, sostiene.

Para el analista uno de estos puntos es la educación primaria.

Según el Índice de Competitividad global del Foro Económico Mundial 2016-2017 Chile se sitúa en el puesto 71 de 138 países, lo que es calificado por el experto como crítico. “Aparecemos a nivel de naciones africanas como Tanzania y Etiopía.

Por eso, cuando pensamos en hacer cambios en educación, la calidad debe estar en la etapa temprana de la formación. Eso determina el capital humano que estamos formando, que es clave para la productividad y por ende para el crecimiento económico”, enfatiza.

El ex decano de la facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, concuerda en que es en la educación primaria donde está el factor clave para avanzar, pues asegura que las diferencia sociales, de vocabulario que existen entre los niños que cursan formación temprana es enorme, brechas que según estudios son muy difíciles de reponer.

Joseph Ramos. ex decano de la facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile

Pero además puntualiza en cambios que se pueden hacer para lograr mejoras en un menor plazo. “Hay demasiados jóvenes que entran al mercado laboral directamente de la enseñanza media o inclusive desertando de ella, que no tienen oficio.

En ese grupo hay talento desaprovechado, que de potenciarse podría aportar tanto a la productividad como a la equidad”, puntualiza. Por ello, cree que la educación pública obligatoria debiera culminar con un título técnico superior, entregado por un Centro de Formación Técnica de calidad.

Incrementar Productividad

Otro de los puntos críticos que atentan contra un incremento en los niveles de productividad son las restrictivas regulaciones del mercado laboral. A juicio de Juan Bravo, la indemnización por años de servicio genera incentivos perversos, tanto en empleadores como en trabajadores.

En el caso del primer grupo, ocurre que por el modo en que opera y al depender del último sueldo del empleado, se rompe con un principio económico que es que el aumento de la productividad debiese ser recompensado con un alza salarial. “Por el contrario, lo que ocurre es que al existir esta indemnización, la probabilidad de tener que pagarla en algún minuto y su cálculo en base al último sueldo, incentiva el reajuste de sueldos que promuevan la productividad en el trabajador”, dice. “Mientras, aquel empleado que posee una antigüedad de 11 años en una empresa, podría buscar el despido para obtener una indemnización equivalente a igual número de remuneraciones”, subraya.

Ésta y otras restricciones en cuanto a prácticas de despido y contratación sitúan a Chile en el lugar 122 del citado análisis. Si bien el ejecutivo considera que la modificación de esta política indemnizatoria es políticamente difícil de abordar “en algún momento se deberá negociar con mecanismos que generen menos distorsiones y que permitan de todas formas generar alguna compensación”. En este camino, Bravo reconoce que el Seguro de Cesantía ha ido absorbiendo el problema y asegura que su fortalecimiento puede contribuir a eliminar o, al menos, reducir esta indemnización.

En países europeos con un mejor comportamiento de la economía, existen políticas mixtas, con un menor monto de indemnización. En tanto, en Estados Unidos -la mayor potencia económica mundial- tiene un mercado laboral flexible, que no considera dichos elementos, lo que redunda en que posee indicadores laborales positivos.

El investigador del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Sebastián Miller, considera que el incremento de la productividad es vital para recuperar la senda del desarrollo en Chile. No obstante, observa que las habilidades de los trabajadores en términos de comprensión lectora, capacidad numérica, de manejo de tecnología e información, aparecen descendidos en relación con otras naciones y es ahí donde ve un punto de mejora relevante.

“Cuando uno habla de calidad de educación, lo que se busca es que un niño aprenda ciertas habilidades que le puedan servir en el futuro. En términos personales, tengo la impresión que la metodología de enseñanza está todavía atrasada, creo que se requiere tiempo para reentrenar a los profesores en nuevos métodos. De todas formas, hay algunas modificaciones que se están comenzando a implementar y que requieren tiempo para que permeen en la sociedad y -más aún- para que generen algún efecto”, sostiene.

Polo Financiero

El Managing Director, Chief Investment Strategist for Latin America and Iberia de BlackRock, Axel Christensen, considera que se debe dar prioridad a la aspiración de convertir a Chile en un centro de servicios financieros para la región.

“Ello permitirá generar inversión y creación de puestos de trabajo de mayor valor agregado. Es importante darle una mayor prioridad, porque nuestra ventaja competitiva en la región -la economía más estable y mejor clasificación de riesgo, con un elevado desarrollo del sector financiero local- se puede ver amenazada en la medida que otros países en América Latina han ido avanzando”, advierte.

Axel Christense, Managing Director, Chief Investment Strategist for Latin America and Iberia, Black Rock.

Actualmente, el país muestra un elevado nivel de desarrollo en comparación con la región, al poseer -entre otras cosas- un sector bancario sólido en cuanto a solvencia y liquidez, además de un reconocido marco institucional que incluye un banco central autónomo y entidades supervisoras respetadas. Sin embargo, hay mucho por avanzar en comparación con otros centros financieros globales.

Para eso, comenta que algunas de las medidas que se requieren impulsar desde el sector público son el hacer más expedita la operación de inversionistas financieros a través de nuestro país, mediante una modalidad de “ventanilla única”; extender los tratados de libre comercio que actualmente mantiene Chile incluyendo servicios financieros, además de acuerdos en materia tributaria, un elemento que señala como central en la provisión de servicios financieros y en generar mayores incentivos para el aumento de la competencia en el sector, facilitando por ejemplo, la llegada de actores globales al país.

En tanto, “es clave contar con un claro liderazgo en el gobierno, idealmente desde la Presidencia, o al menos desde el Ministerio de Hacienda, y que también abarque a las otras ramas de gobierno (legislativo y judicial), como además a otras entidades públicas claves (Banco Central, superintendencias, etc.). Este liderazgo le permitiría asignar no solo una mayor prioridad en la agenda pública, sino que también facilitar la coordinación dentro del Estado, así como también servir como una clara señal hacia el sector privado para coordinar esfuerzos”, dice.

Por su parte, a juicio del economista se requieren acciones también desde el sector privado, las que se centran en propiciar un incremento en capacitación en aspectos esenciales como el dominio de idiomas como inglés y chino, y el desarrollo de una mejor institucionalidad de autorregulación que permita detectar comportamientos inapropiados que atenten contra la reputación del sector.

Más Innovación

El gasto en investigación y desarrollo en Chile alcanza al 0,4% del PIB. Un indicador bajo si se lo compara con la inversión promedio en los países miembros de la OCDE, que alcanza el 2,4% del Producto Interno Bruto.

Esa cifra revela que el avance en materia de innovación no ha sido prioridad en el país.

“En este tema se necesita mucha colaboración del Estado, tanto en cuanto a apoyo financiero como en productos tecnológicos”, piensa el asesor macroeconómico del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes UC), Juan Bravo. El analista considera que también es importante la capacidad de absorber adecuadamente la tecnología existente.

En Chile solo el 64% de la población es usuaria de Internet lo que nos sitúa en el lugar 60 entre 138 países incluidos en el Índice de Competitividad global del Foro Económico Mundial 2016-2017.

“Cuando tenemos tanta gente que aún es analfabeta en materia tecnológica digital, que no es capaz de usar herramientas como Internet, ciertamente influye en la productividad y lo anterior tiene que ver con educación y capacitación en personas adultas”, sentencia.

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